Juan Pedro Cremer fue un remero
de alma, criado en la Isla, comenzó a remar y entrenarse
en su adolescencia, siendo remero del Nahuel Rowing Club y
luego del Club de Regatas La Marina, dónde finalmente
cumplio su carrera deportiva. Como remero obtuvo excelentes
resultados compitiendo tanto en Argentina como en el exterior,
fue medallista en los Juegos Panamericanos de 1955 en Mexico.
En nuestra adolescencia nos tocó la suerte de iniciarnos
en el remo con el, ya como entrenador del Nahuel Rowing Club,
fuimos descubriendo el remo de su mano, recurriendo a sus
tecnicas de entrenamiento, que incluian horas de trote, "fierros",
"saltitos" y muchas horas de bote para remarlo con
"técnica", siempre con la lancha a popa y
su altavoz de hojalata para marcarnos los errores. Siempre
pensamos que tenia algo contra los que ocupaban la posicion
de "bow" en el bote, porque se llevaban un mayor
número de correcciones.
Su sistema de entrenamiento, tambien inlcuia un control sobre
las actividades una vez finalizado el entrenamiento, y para
el las "novias" de sus remeros eran algo que habia
que espantar, ya que te quitaban "piernas". Aún
recuerdo la cara que le puso a Esteban Zaiatz, mi compañero
de bote, cuando le presentó su primer novia en la pista
de remo.. fue su calvario....
Pero al entrenamiento duro, y al control estricto, tambien
se le sumaban los mates con Cerealitas (el nos hizo conocer
esas galletitas) y los partidos de paleta en el frontón
del Nahuel, en el que la apuesta era....un paquete de Cerealitas,
demás esta decir que normalmente las llevabamos nosotros...
Nos transmitio el respeto, el cariño hacia los botes,
su frase "cuiden los botes" no los golpeen...el
sientan el bote....hace hoy en dia que muchos de sus pupilos
lo extrañemos intensamente.
Hoy, a sus 84 años, nos abandonáste rapidamente.
Hasta fines del 2006 andabas remando y corriendo las regatas
de travesia como si fuese un paseo mas. Tus sabios consejos
quedaron marcados en muchos de los que te seguimos, tratando
de aprender de todo lo que vos sabias, el remo y la vida.
Tus ex-remeros
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